Un hecho sin fuente no se publica.
Esta marca vende afirmaciones sobre España impresas en ropa. Si una de ellas es falsa, el problema no es el algodón. Por eso trabajamos así.
Cómo se comprueba
Abriendo el documento.
No vale una web que lo contaba, ni un hilo, ni una lista de curiosidades. Vale el boletín oficial con su número y su página, el diccionario con su año y su entrada, el artículo con su autor y su revista. Se abre, se lee y se copia la cifra o la frase exacta.
Si al abrirlo resulta que el dato era otro, se corrige el dato. Nos ha pasado ya con la eñe: la versión bonita dice que un copista escribía una ene pequeña encima de otra para ahorrar pergamino. Lo que hay debajo es algo más largo y menos redondo, y es lo que contamos.
Lo que no publicamos
La eñe no es una letra española.
Circula mucho y es falso. La eñe se escribe también en gallego, asturiano, aragonés, euskera, filipino, guaraní, quechua, aimara, mapuche y wólof. Lo que sí ocurrió aquí, y está en el Boletín, es que en 1993 se obligó por decreto a que todos los teclados vendidos en España la llevaran. Esa es la historia y es mejor que el bulo.
Registro de fuentes
Lo que sostiene cada referencia.
Ñ — Real Decreto 564/1993, de 16 de abril, artículo 1. BOE núm. 97, de 23 de abril de 1993, p. 12044. Enlace. Sobre el origen de la letra, Hiroto Ueda, «La letra eñe en el español medieval y moderno», Universidad de Tokio, 2015. PDF.
Mañana — Orden de 7 de marzo de 1940 sobre adelanto de la hora legal en 60 minutos. BOE núm. 68, de 8 de marzo de 1940, p. 1675. Facsímil.
Cuñado — Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, 1611, voz «Cuñado». Facsímil.